Me llamo Inma y soy adicta al tabaco, fumadora empedernida se decía antes, añado que no tengo propósito de enmienda, que soy un caso perdido, vaya…
Desde esta posición ruego… no, exijo que se respete mi derecho a fumar compulsivamente sin tener que soportar miradas incriminatorias ni despreciativas, que no se me margine ni se me intimide con las posibles consecuencias de mis actos, con las múltiples enfermedades que puedo padecer y con las llamas del infierno ya puestos.
Acepto mi responsabilidad y asumo lo que venga, me estoy envenenando poco a poco, lo se, pero mi alma sensible no admite las imágenes que veo cada día en mi cajetilla de tabaco renovada, al menos mientras no pongan una pegatina de igual características en las botellas de qüisqui (del malo, el otro no), en toda la comida basura que atasca mis arterias, en toda la comida no basura tratada con colorantes, estabilizantes, conservantes y todos los demás “antes”, y en todas las fábricas que producen gases contaminantes, sustancias venenosas, y mejor no sigo, que me deprimo.
Siempre se necesita un demonio al que echarle la culpa de todos los males y contra el que hacer una Cruzada para salvar a inocentes desprotegidos, y aquí tenemos al tabaco, como si fuera lo único que nos provoca y adelanta la muerte, así nos podemos olvidar de todas las demás causas y no armar alboroto, y que mejor para esto que enfrentar a los ciudadanos, convencerlos de que ser fumador pasivo es casi peor que fumar, instarlos a protestar a todas horas, darles poder para increpar al fumador que a un metro de distancia ha osado exhalar una nube de humo en su dirección, sádico asesino de inocentes con su cigarro en mano.
El Gran Hermano, el ojo que todo lo ve, así vamos a terminar, y si no, al tiempo; ya se denuncia al peligroso psicópata que se atreve a encender un cigarro en un local cerrado, ni que decir tiene que como te pillen cerca de un colegio, hospital o parque público se te puede caer el pelo.
Yo estoy esperando, se que llegarán días duros para nosotros, en cualquier momento dejarán de atendernos en la Seguridad Social aunque sigan haciéndolo con descerebrados que han tenido un accidente mortal debido al exceso de alcohol, o con obesos de quince hamburguesas diarias, pero lo nuestro es peor, somos los parias, porque total, con que nos dejen un rinconcito para protegernos del frío a la salida de cualquier local o centro de trabajo, somos felices y no damos guerra.
Sin darnos cuenta en cualquier momento pueden decidir que tampoco podemos fumar en nuestras casas, que el humo es traicionero y se cuela por grietas y rendijas perjudicando a los vecinos, y quitarnos la patria potestad de nuestros hijos por maltrato a la infancia, y si hace falta los convencen a ellos mismos para que denuncien también.
Soy una desaprensiva y una inconsciente, lo se, para redimirme diré que estoy de acuerdo con las campañas y todos los medios que puedan utilizarse para intentar que los adolescentes no empiecen a fumar, en ningún caso quiero decir que fumar sea bueno ni saludable, pero como adulta adicta reclamo mi derecho a que me dejen en paz, y a que no me utilicen como chivo expiatorio para justificar enfermedades en los no fumadores que no sólo provocan el tabaco, si no mil causas más contra las que nadie trata de poner remedio.
Si me conocéis un poco ya sabréis que soy dada a la exageración, y a sacar los temas de quicio, pero si fumáis, el día que os pongan una estrella de David en el brazo acordaros de mí y de que lo advertí.
